El Bastón blanco o «Bastón blanco para ciegos» es un invento creado por el político e inventor argentino José Mario Fallótico.

Cuentan los historiadores que el mediodía del 22 de junio de 1921, Fallótico vio a una persona, a la cual entendió que se trataba de un ciego, que se encontraba esperando para cruzar en la esquina de la calle Medrano y Lezica de la Ciudad de Buenos Aires. Fallótico ayudó al discapacitado, pero quedó obsesionado con una pregunta: ¿Cómo hacer para distinguir a un ciego y poder ayudarlo?

La idea siguió a este santafesino, que por aquel entonces vivía en el barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires, hasta que dio con la solución que consultó en la Biblioteca Argentina para Ciegos: un bastón blanco serviría para distinguirlo.

José Fallótico nunca patentó su invento​, fueron los estadounidenses quienes se adueñaron de la novedad, cuando George Benham, presidente del Club de Leones de Illinois, propuso para uso de los discapacitados visuales un bastón blanco con extremo inferior rojo, a fin de que se les otorgue prioridad de paso.

La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho elemento se hizo universal. Curiosamente los estadounidenses celebran el «Día Internacional del Bastón Blanco» (15 de octubre), pero desconociendo quién es el inventor.

A lo largo de la historia, las personas con discapacidad visual han llevado bastones como ayuda para moverse entre los obstáculos. Pero en el siglo XX empezaron a enfrentarse a nuevos retos aterradores cuando los automóviles reemplazaron a los carruajes en las calles de las ciudades—calles que a menudo no tenían semáforos ni pasos de peatones. Los bastones simples aún funcionaban para que pudieran caminar por las aceras, pero no servían como señal de advertencia a los automovilistas. Un inglés ciego que se llamaba James Biggs afirmó haber encontrado la respuesta en 1921 cuando pintó su bastón de color blanco. Una década después, esta sencilla invención comenzó a destacar y extenderse.1

El bastón blanco dio el salto a Europa gracias a la campaña de una mujer. Desde su casa en el Bulevar de Courcelles, la rica parisina, Madame Guilly d’Herbemont, veía con nerviosismo cómo cruzaban la calle los alumnos de una escuela para ciegos. En noviembre de 1930 escribió una carta a un periódico de la ciudad, instando a que los ciegos usaran los batons blancs, similares a los que llevaba la policía de tráfico. Unos meses más tarde, la Madame d’Herbemont organizó una ceremonia para que el presidente francés presentara un bastón blanco a un veterano de guerra ciego y a un civil ciego. Luego, donó 5000 bastones blancos a los residentes ciegos de la ciudad.

Mientras tanto, el presidente del Club de Leones de Peoria, George A. Bonham, logró la solidaridad de miles de socios cuando introdujo el bastón blanco en Norteamérica. Los Leones habían aceptado con entusiasmo el llamamiento de Helen Keller de ayudar a los ciegos en una Convención de Clubes de Leones que se había celebrado cinco años antes. Ahora, estaban preparados para hacer realidad la apasionante idea nueva de servicio de un compañero León.

Al igual que la mujer parisina, Bonham quedó conmovido un día de 1930 cuando vio en el centro de la ciudad de Peoria a un hombre ciego golpeando su bastón sin poder hacer nada mientras los automóviles se arremolinaba a su alrededor. Nadie parecía darse cuenta del dilema del hombre ciego, lo que hizo pensar a Bonham. La respuesta de nuevo era el bastón blanco, esta vez con una cinta roja para que tuviera mayor visibilidad. Bonham compartió su idea con los socios del club que decidieron apoyarle de inmediato. Los socios hicieron suya la causa, pintando bastones blancos para los ciegos y escribiendo cartas para los dirigentes de la ciudad. En diciembre de 1930, el Ayuntamiento de Peoria aprobó la primera “ley de seguridad del bastón blanco” de la nación que daba a los ciudadanos ciegos el derecho de paso y otras protecciones cuando llevaban un bastón blanco.

En la convención internacional de 1931 celebrada en Toronto, Canadá, los Leones pudieron escuchar una presentación detallada sobre el programa del bastón blanco y recibieron copias de la ordenanza de Peoria para llevársela a casa. Para 1956, con la ayuda de una campaña de sensibilización y promoción a gran escala, todos los estados de los Estados Unidos habían promulgado leyes de seguridad del bastón blanco