Hace veinte años, el gran especialista del corazón, el doctor René Gerónimo Favaloro decidía quitarse la vida por no acceder a la renuncia de su condición de hombre íntegro y ético.
Decía: «Llegó el momento, insisto, de detener el girar constante de nuestro planeta. Examinarlo, examinarnos, hacer el diagnóstico correcto y buscar todos juntos el tratamiento adecuado.
Sólo lo lograremos si entendemos que estamos convocados por un compromiso ineludible: debemos luchar por una sociedad más justa y equitativa, sin prejuicios de ninguna índole. Sólo lo lograremos, sino nos apartamos nunca de los lineamientos éticos basados en el respeto a la dignidad del hombre».