El presidente, Alberto Fernández, paraliza las actividades no esenciales y restringe la circulación desde las 18.00 horas para frenar la peor escalada de casos positivos de coronavirus.
El presidente, Alberto Fernández, decretó la paralización total de las actividades no esenciales y toque de queda desde las 18.00 horas para frenar la escalada de casos positivos de coronavirus. Los argentinos podrán movilizarse “solo en cercanías de su domicilio”, lo que en la práctica supone la prohibición de usar el coche, y los comercios permanecerán cerrados. Se suspenden así todas las actividades sociales, económicas, educativas, religiosas y deportivas presenciales. La medida, extrema, ha sido la respuesta a la inminencia del colapso del sistema sanitario, que opera en promedio a casi el 80% de su capacidad, aunque está ya saturado en algunas jurisdicciones.
