(Un docente de Villa Paranacito, Entre Ríos, le responde a la ministra #SoledadAcuña y a sus prejuicios contra los docentes. Por Christian Leissa)
«¡Hola Ministra! ¿Cómo va todo?
La saluda atentamente este fracasado maestro de primaria y profesor de secundaria en Ciencia Política. De poco capital cultural, viejo, zurdo y pobre (según sus dichos) de 38 jóvenes años con apenas 3 carreras terciarias realizadas con absoluto sacrificio y éxito.
Por estos lados, le cuento que los y las docentes andamos corrigiendo, leyendo resoluciones, respondiendo mensajes, haciendo informes, planificando, llamando a los que no van al día con las tareas, haciendo malabares con el celular, la compu e internet, pensando si nuestros estudiantes y sus familias tienen en su mesa algo de comer, cruzando los dedos por los que sufren, rogando que el papá de Fulanito consiga laburo, deseando que a la mamá de Menganita le den el alta y mil cosas más al mismo tiempo, bien al estilo docente digamos…
También estoy viendo y leyendo con asombro, o no tanto, cómo una Ministra de Educación puede tener tanto odio y desprecio por el colectivo docente. Pero claro que eso solamente le puede sorprender a quienes desconocen que usted, Sra. ministra NO ES DOCENTE, que JAMÁS PISÓ UN AULA y que NUNCA dió clases. Sino que es Licenciada en Ciencias Políticas y desconoce absolutamente todo lo relacionado al maravilloso mundo de la educación y su gente.
Prueba fiel y contundente de lo que afirmo anteriormente es que, usted ministra, ve al «fracaso» como algo malo y negativo, mientras que en el mundo de la pedagogía vemos al error y al «fracaso» como una valiosa e inigualable oportunidad para aprender, para adquirir mejores y más significativas experiencias, y sobre todo ayudar a cultivar la tolerancia, la perseverancia y el sacrificio, como valores insoslayables.
Claro que una persona de clase alta acomodada como usted ministra, poco puede saber de tolerancia, de resiliencia, de sacrificio, cuando vive en una posición absolutamente cómoda y privilegiada respecto al resto de sus compatriotas. ¡Cómo será su posición privilegiada que llegó a ser Ministra de Educación de CABA sin ni siquiera ser docente!
Otra cosa que no puedo dejar pasar es esa idea clasista y carente de argumentos, que usted ministra, tiene acerca de que los pobres que llegan a ser docentes tienen menos capital cultural y experiencias significativas para compartir con sus estudiantes.
¿Señora ministra, de dónde sacó semejante idea, usted cree que una persona pobre o de clase trabajadora no tiene experiencias lindas, valiosas y significativas para transmitir?
¿Acaso usted cree que la riqueza económica es sinónimo de riqueza intelectual, inteligencia o superioridad humana?
Esta última respuesta la puede encontrar muy fácil. Simplemente colóquese delante de un espejo, mírese a los ojos, piense en silencio, colóquese la mano en el corazón, si es que tiene uno y le aseguro que obtendrá la respuesta a esta y otras preguntas más, como por ejemplo, si usted es digna de seguir al frente de la cartera educativa que tan mal representa.
Ojalá le lleguen estas líneas Licenciada Soledad Acuña y le de una alegría a nuestra sociedad con su renuncia.
Sin más, la saluda muy Atte.
Christian Fabián Leissa, docente entrerriano y argentino»
Revista y editorial SUDESTADA
