El repique y amplificación de la noticia alertó a miembros de otras comunidades educativas, así como a padres y familiares de alumnos que también estarían atravesando situaciones críticas por consumo problemática de sustancias y se sumaron a lo expuesto en la EPET N° 6. «No podemos hacernos los tontos y sorprendernos por este hecho, el flagelo de las adicciones está instalado en la sociedad y se mete en los jóvenes de manera alarmante; el consumo crece y hasta te señalan donde operan los llamados quioskitos con total impunidad. En muchos casos los chicos están muy solos porque no reciben el adecuado acompañamiento y contención de sus padres y ahí se abre una peligrosa puerta hacia la iniciación. Comienzan fumando un porrito como novedad y el próximo paso será el paco y después toda la basura que ofrecen en la calle. Si bien esto es algo que debe involucrarnos a todos, y las fuerzas de seguridad tienen un rol clave en la prevención y represión de estos delitos, pareciera vivimos en un tiempo donde los hijos son huérfanos de padres vivos», confió un directivo escolar consultado por este medio.
Pedro Krulewesky – Periodista
