Después, conoció a Perón. Se convirtió en el alma del movimiento peronista, en su esencia y en su voz.
Su inconmensurable amor por los desposeídos, su apasionada lucha por la justicia social y su coraje para enfrentar a los dueños del poder cambió definitivamente la Argentina.
Su temprana muerte dibujó el último prodigio de su vida legendaria.
Su historia nació un 7 de mayo de 1919 para permanecer definitivamente en la memoria de su pueblo. Su obra trasciende el tiempo para convertirse en ejemplo de inclusión y justicia social. #EvitaEterna
“Si Dios me llevase del mundo antes que a Perón, yo quiero quedarme con él y con mi pueblo, y mi corazón y mi cariño y mi alma y mi fanatismo seguirán en ellos, seguirán viviendo en ellos, haciendo todo el bien que falta, dándoles todo el amor que no les pude dar en los años de mi vida, y encendiendo en sus almas todos los días el fuego de mi fanatismo que me quema y me consume como una sed amarga e infinita”.
