Lorenzo y Andrea Medina- Lorenzo Medina vivió una experiencia extrema cuando debió abandonar -junto a sus hijos, la vivienda que habita en el barrio Roulet de Eldorado para ponerse a salvo del avance voraz de un incendio durante la madrugada del 18 de mayo, que en pocos minutos lo consumió todo. Repostero y jardinero de profesión, Lorenzo nació en Eldorado y vivió en el barrio Pinares hasta los veinte años, momento en que decidió buscar un mejor destino en Buenos Aires. Allí conoció a Andrea, su esposa y tuvieron seis hijos. Tras casi treinta años de ausencia, la idea de regresar a su terruño natal se hacía cada vez más fuerte, y en 2019 acordaron en familia que era el momento de hacerlo. Desde entonces residen en Eldorado, lejos de las estridencias y vorágine de la gran ciudad. La historia y sueños de Lorenzo y Andrea representan la de muchos emprendedores de nuestra región. Y si bien deben atravesar ahora un enorme desafío para iniciar todo desde un nuevo comienzo, la fe y las convicciones están tan intactas como siempre y superarán esta dura prueba que la vida impuso en sus días.
El sol solidario de la comunidad de Eldorado brilló muy alto cuando la familia Medina del barrio Roulet vio arrasada su vivienda y perdió todas sus pertenencias en un voraz incendio. Desde el abrazo fraterno, unos mates y una oración al Cielo hasta la construcción de un nuevo baño y la reposición total de la estructura y chapas de zinc para el techado. Abrigos para el cuerpo y el alma; alimentos para nutrir el organismo y fortalecer el espíritu. A una semana del voraz siniestro, Lorenzo, Andrea y sus hijos agradecen el amor de cada uno de los eldoradenses -instituciones públicas y privadas, empresarios y los muchos ciudadanos que desde el anonimato acercaron su aliento y ayuda material para afrontar el más importante y actual desafío: comenzar de nuevo.
Testimonios que prueban lo Sobrenatural. Lorenzo sufrió la pérdida de la vivienda y todas las pertenencias en un incendio que en pocos minutos redujo todo a cenizas. Sin embargo, entre los humeantes restos encontró intacta la biblia de Nahuel -su hijo de 26 años, quien falleciera tras una penosa agonía en abril del año pasado.
