Al mediodía del sábado el sol laceraba impiadoso. Después de visitar la Fiesta Nacional del Emprendedurismo, avancé por calle Malvinas hasta que en la intersección con Claudio Rodrigo dos uniformados -portando armamento de gran calibre- velaban tras un endeble encintado de no avanzar. A 50 metros de allí, se veía el agitado movimiento de efectivos envueltos en chalecos azules desde donde resplandecía la sigla PFA y los distintivos de la fuerza federal. Varios vehículos oficiales y otros -al parecer utilizados para “actividades de inteligencia”- ocupaban el frente de la delegación local policial. Aunque lo más llamativo era una unidad acorazada, la que estaba apostada “cumpliendo la integralidad logística, más información no estoy autorizado a darle”, expuso el celoso custodio.

Al menos una veintena de policías preparaban el escenario para exhibir el fruto de sus pesquisas: una gran cantidad de neumáticos y llantas decomisadas -presumiblemente sin aval aduanero, así como más de diez personas detenidas en allanamientos realizados en diferentes puntos de la ciudad -en particular la zona oeste- y en otras localidades del norte de Misiones.

-¿Cuántos rodamientos fueron incautados?

-“No puedo darle información…”

-¿Cuántas personas detenidas?

-“No estoy autorizado a dar información…”

-¿Qué procedencia tenían?

-“No tengo información…”

-¿Secuestraron drogas, sustancias…?

– (espeso silencio)

-¿Es un golpe al narcotráfico que opera en la región?

– (el mismo, o peor silencio)

-¿detuvieron a algún jefe narco?

– (silencio y miradas esquivas)

– ¿secuestraron cocaína, heroína, marihuana…?

– “la información la va a dar la jefatura…”

– voy a acercarme a tomar fotografías…

– “No puede…, es un área restringida…”

– ¿toda la manzana está restringida?

– “no puede pasar”

Así fue el escueto diálogo entre un periodista y un subordinado. Un periodista que solo pretende recurrir a las fuentes oficiales para informarse e informar. Y un policía bien entrenado para entorpecer –y cercenar- ese derecho, con pretendida actitud dominante y gestualidad intimidatoria. Lo de siempre. Nada nuevo bajo el sol.

 

Regresé a casa a buscar la información institucional de los procedimientos en Eldorado. Nada. La última información del sitio web oficial de la PFA refería a la visita a una escuela primaria apadrinada por la fuerza, una referencia a los parques nacionales y la tarea de control en autopistas de Buenos Aires. Por supuesto que también se destacaba el reciente 201° aniversario de su creación y la gala anual celebrada por tal conmemoración.                          Entonces recurrí al sitio web del Ministerio del Interior de la Nación, pero la última data de actualización era del día 4 de noviembre, y por ende no aparecía la reciente intervención anticontrabando que buscaba.

¿El operativo más importante por contrabando de neumáticos de la policía federal en Eldorado y NO hay información? Aún no la hay, al menos oficialmente. Lo que hay es un sinnúmero de dichos de personas que vieron actuar a la fuerza federal, que los escucharon y se sorprendieron por el inusual despliegue de efectivos, armamentos y logística.                                                                                                                                                                                                  Que imaginaron se trataba de un decidido golpe al narcotráfico, flagelo con cada vez mayor penetración y la consecuencia de daños irreparables a cientos de familias por el consumo problemático de sustancias, esencialmente en los jóvenes. Los testigos del accionar policial se ilusionaron con la “barrida” de los kiosquitos proveedores –bien identificados- en distintos barrios, deliverys y –¡por fin!- de algunos “cabezones/lavadores”. Pero no. Otra vez NO. Nuevamente los narcos envenenadores sonrieron mientras la PFA hacía cumplir la normativa respecto a la funcionalidad de la Aduana; esto es asegurar al país el cobro de impuestos de productos ingresados al país, o su decomiso. Y a la vez volvía a encender la antigua confrontación con Prefectura Naval y Gendarmería, exponiendo en público que los neumáticos ingresados por contrabando lo hacen a través del río –burlando la jurisdicción de PNA- o bien, luego de ingresados se distribuyen en el supuesto terreno de control de la GN. En definitiva, esa disputa territorial no solo nada aporta a la seguridad ciudadana, sino todo lo contrario; debilita acciones conjuntas que deberían garantizarla.

Volví a actualizar las publicaciones institucionales y aún nada. El megaoperativo antineumáticos en Eldorado no ha sido incluido oficialmente por la PFA, aunque los varios cientos de cubiertas fueron exhibidas frente a la dependencia céntrica.                                                                                                                                                                              Ya es mediodía de domingo. Tiempo de apurar el almuerzo; entonces recuerdo que la rueda trasera estaba bastante baja anoche. Y que la escasez en el dibujo era una alarma insistente.                                                                                        Mañana tengo que encarar al menos la reposición de las dos delanteras.                                                                                  ¿Quedó alguna en la ciudad?

Pedro Krulewesky – Periodista

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