“Oíd el ruido de rotas cadenas”, proclamaba aquella marcha patriótica nacida al calor de las batallas libradas por una generación de hombres y mujeres que regaron con su sangre el suelo de nuestra Patria Grande para alcanzar su definitiva independencia. El 9 de Julio de 1816 se alimentaba el sueño de una Patria Grande y libre de toda dominación extranjera. Conciencia política y sentido de responsabilidad histórica para tomar la decisión de proclamar la independencia de las “Provincias Unidas en Sud América”. 207 años después, nosotras y nosotros, hombres y mujeres de la Patria seguimos constituyendo nuestra militancia con el mismo ideario que empujara a San Martín a lanzar aquella proclama que sigue constituyendo una agenda cargada de futuro:
“Seamos Libres, que lo demás no importa nada”.
Rompamos las cadenas que nos impone el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional, que sólo le ofrecen a nuestro pueblo, un destino de miseria planificada.
Rompamos las condiciones de subordinación política a los intereses de los Estados Unidos, quebremos la injerencia de su embajada en el tutelaje de nuestra democracia y en el padrinazgo de una clase política moldeada para satisfacer sus intereses más allá del rincón que ocupen en la constelación de opciones electorales que existen.
Rompamos las cadenas de la dependencia económica que nos pretende imponer un nuevo Consenso de Washington diseñado para apropiarse de nuestros bienes comunes. Para ello, debemos avanzar hacia la nacionalización del comercio exterior, para que un puñado de multinacionales no transforme nuestra riqueza en un asiento contable en las ganancias que registran sus balances.
Rompamos las cadenas de la apropiación sistemática de nuestros recursos estratégicos en manos de empresas multinacionales, frenemos la extranjerización de nuestra tierra y su concentración para beneficio exclusivo del poder económico. Los recursos de nuestro suelo, subsuelo y espacio aéreo son propiedad de la Nación.
Nuestros pueblos originarios han sufrido la apropiación de sus tierras ancestrales, nuestros campesinos padecen el desplazamientos sistemáticos al ritmo en que la economía se concentra en pocas manos.
Rompamos las cadenas de la colonización británica sobre nuestro territorio en las Islas Malvinas, porque soberanía es recuperar lo nuestro.
Rompamos los acuerdos de Madrid y cada uno de los pactos espúreos de comercialización de bienes con el invasor.
Todos ellos significan un retroceso en nuestro siempre vigente reclamo sobre la tierra en la que se derramó la sangre heroica de nuestros combatientes. Nuestro territorio no puede ser prenda de negociación con los piratas que lo usurparon.
Rompamos las cadenas del ajuste permanente sobre el Estado Nacional. Construyamos un ciclo de protagonismo del sector público para impulsar las inversiones estratégicas que desarrollen un modelo de despliegue industrial que permita seguir transformando cada una de nuestras riquezas en la oportunidad de construir las bases sólidas del destino de grandeza que sigue habitando en el horizonte de nuestro destino común de Patria.
Rompamos el ajuste crónico sobre jubilaciones, salarios e ingresos populares.
Forjemos un sendero de consolidación de un aparato productivo nacional y un modelo de fortalecimiento de la producción social para generar trabajo digno y resolver problemas comunitarios.
Construyamos comunidad organizada para producir colectivamente las respuestas a nuestras demandas mas urgentes.
Forjemos un federalismo para el siglo XXI, sobre los fundamentos confederados de nuestros padres fundadores, en el que nuestro Pueblo sea el legítimo dueño de nuestros bienes comunes y su aprovechamiento forje un nuevo paradigma para consolidar un modelo de arraigo, con trabajo, vivienda, salud, educación y dignidad en cada uno de los rincones de nuestra Patria.
Rompamos las cadenas de la injusticia social. Sustituyamos importaciones, generemos industria, reorientemos el crédito, construyamos vivienda, promovamos la producción social.
Construyamos trabajo digno para todas y todos los que pisan nuestro suelo, premisa indispensable para organizar socialmente la Patria.
Rompamos el estatuto legal del coloniaje que nos fuera impuesto en la Constitución de 1994.
Recuperemos el espíritu de aquellos planes quinquenales del peronismo, que permitieron proclamar la independencia económica un 9 de Julio de 1947 y parir una Constitución a la altura de las expectativas populares en 1949.
Somos un pueblo digno y con mucha memoria. Que no se olvida ni de sus mártires, ni sus héroes, ni de sus compañeras y compañeros presos y perseguidos políticos por los que seguimos exigiendo su inmediata libertad.
Un nuevo 9 de Julio, volvemos a asumir con profunda responsabilidad histórica seguir luchando hasta alcanzar nuestra definitiva independencia, forjar el destino de grandeza de nuestra Patria y conquistar el futuro de felicidad que se encuentra en el destino de merecimiento colectivo de nuestro Pueblo.
Argentina, 9 de julio de 2023
ENCUENTRO PATRIÓTICO
