La iniciativa gana terreno en la gestión de Boris Johnson, y cuenta con el apoyo del 61% de los británicos
Las consecuencias económicas en las arcas británicas por el impacto del coronavirus, aceleran la implementación de un nuevo impuesto a las grandes fortunas.
Reino Unido contabiliza 147 multimillonarios y Londres mantiene su estatus de capital mundial.
Con Londres posicionada como la capital mundial de la radicación de los multimillonarios, encabezada por el James Dyson, con una fortuna estimada en 16,200 millones de libras, la idea ya cuenta con una aprobación popular del 61%.
«El dinero sigue lloviendo en la cima», advirtió Rowland Atkinson, profesor de la Universidad de Sheffield, en el norte de Inglaterra, y autor del libro «Alpha City: How London Was Captured by the Super-Rich».
En tanto, algunos multimillonarios fueron acusados de querer aprovecharse de las ayudas públicas, recurriendo a préstamos o sistemas de desempleo parcial, para redondear sus negocios.
Greenpeace elevó un pedido de informe sobre Richard Branson, fundador de Virgin, por no haber pagado impuestos en el Reino Unido durante 14 años y exigir, durante el momento más agudo de la crisis sanitaria, un salvataje estatal para su aerolínea Virgin Atlantic.
Con la reciente salida de la comunidad europea, el gobierno de Boris Johnson destina miles de millones de libras para amortiguar el choque y evitar un daño social excesivo, sin embargo el déficit se disparó cerca de 300,000 millones de libras en un año.
