Una vez más volvieron a coincidir la celebración de las Pascuas Judías, Pésaj, con las Pascuas Cristianas y el Ramadán. Hay un paralelo en estas celebraciones que tiene que ver con la libertad, con la espiritualidad, con dar el PASO hacia algo nuevo y mejor, que vale la pena destacar, y que nos puede servir para nuestras vidas.

En las Pascuas Judías se celebra el cruce del Mar Rojo, cuando el pueblo judío liderado por Moisés, consigue dar el paso de la esclavitud en Egipto hacia la libertad en la tierra prometida. Es la gran fiesta de la libertad.

Para los cristianos, se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo, es decir el paso de la muerte hacia la vida eterna, a la libertad espiritual. Unos días para que cada uno pueda mirarse a sí mismo y hacer una profunda renovación interior.

Los musulmanes conmemoran su sagrado mes del Ramadán, el comienzo de la Revelación del Corán (libro sagrado del islam). Es un mes de oración, de purificación espiritual, de reflexión, de rectificación de conductas en el que se hace un ayuno completo durante las horas de sol.

Esta triple coincidencia de las festividades entre judíos, cristianos y musulmanes se da muy pocas veces, y ya pasó el año pasado y recién volverá a repetirse dentro de unos 30 años.

Es un momento para el reencuentro de la humanidad, sea cual sea nuestra creencia, seamos creyentes o no, en el que vale la pena que demos el paso, para que nos unamos, para que el amor reemplace al odio, la paz a la guerra, la solidaridad al egoísmo y la esperanza al desánimo.

Por eso, estas Pascuas son muy especiales y es el momento para reafirmar nuestro compromiso con la paz, la libertad, el amor, la solidaridad, el respeto, la tolerancia y el reencuentro, tan necesario en estos momentos difíciles.

Alguna vez leí esto tan bello que me encanta poder compartir:

El paso que nos haga pasar:

• de la resignación a la acción;
• de la indiferencia a la solidaridad;
• de la queja a la búsqueda de soluciones;
• de la desconfianza al abrazo sincero;
• del miedo al coraje de volver a apostar todo por amor;
• de recoger sin vergüenza los trozos de sueños rotos y volver a empezar;
• de la autosuficiencia a compartir el fracaso y los éxitos;
• de hacer las paces con nuestro pasado para que no arruine nuestro presente; y
• de saber que de nada sirve ser luz, si no podemos iluminar el camino de alguien.

¡Felices Pascuas! ¡ Jag Pésaj Sameaj! ¡Ramadán Mubarak!

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