El pasado sábado 2 de julio se cumplieron tres meses de la muerte de Elías –hubiera cumplido 21 años un día después del fatal siniestro vial en el que fuera arrollado por una camioneta conducida por Gimena Ostenero, quien tras impactar por detrás la moto que conducía Elías, huyó del kilómetro 11 de la avenida San Martín, escenario de la tragedia. Material audiovisual aportado por cámaras de videovigilancia revelaron que Elías conducía su moto con el casco colocado, las luces encendidas y no iba hablando por su teléfono celular como argumentó el abogado que defiende a la conductora del rodado mayor, pretendiendo inculparlo de su propio deceso.

Por el contrario, Verónica –madre del infortunado joven, aseguró ayer en una entrevista concedida a Multimedios Génesis de Eldorado que “el video muestra claramente como la camioneta venía a alta velocidad, choca de atrás a Elías y le pasa por encima como si mi hijo fuera un lomo de burro. Nunca frenó y aceleró aún más después de haberlo atropellado. Hemos visto el video varias veces con nuestro abogado, hasta se puede tomar el tiempo en que la camioneta pasa por Cadi Repuestos (comercio de autopartes ubicado sobre avenida San Martín), gira en la rotonda del kilómetro 11, y vuelve a la avenida en sentido este – oeste hasta el lugar donde atropella a Elías (unos 400 metros) en solo 17 segundos. Eso está muy claro en el video, así como luego de atropellarlo lo pasa por encima y huye del lugar”, sostuvo.
Por su parte, Gimena Ostenero recuperó la libertad tras haber sido entregada por su padre en sede policial local horas después del siniestro, mientras que los agravantes por “abandono de persona” y “obstrucción” poco pesaron para la determinación judicial. De acuerdo a testimonios cercanos a la empresa familiar, la joven estaría residiendo desde hace un tiempo en la ciudad de Buenos Aires, mientras se instancia la etapa instructiva para ser luego elevada a juicio.

Verónica aún no ha sido convocada para comparecer ante la justicia, y junto a su familia y amigos de Elías esperan el pronto esclarecimiento de lo sucedido a las 4:47 del pasado 2 de abril. “Por momentos siento que nada ya tiene sentido y nos cuesta mucho creer en la justicia; aunque sé que tenemos que ser más fuertes aún y no perder las esperanzas. A Elías nunca lo recuperaremos y cada día sufro más su ausencia. Es un dolor que no me deja y muchas veces sueño que abre la puerta de mi habitación para saludarme antes de irse a trabajar, como lo hacía siempre”, recuerda.
Como ella, amigos y vecinos del barrio Somrrau, de la estación de servicios donde trabajaba Elías y los clientes a quienes cortaba el cabello los fines de semana, llevan el imborrable recuerdo de su legado de respeto y solidaridad; elevando plegarias por su trágica partida, así como la necesidad de justicia.
Pedro Krulewesky
