A una semana del macabro hallazgo del cuerpo sin vida en su propiedad del Paraje Península, los investigadores de la Unidad Regional V detuvieron a un hombre de 29 años, presuntamente relacionado al hecho, de acuerdo a testimonios de testigos tras el arresto. Además -y por orden del juez Martín Brítez, se allanó la vivienda del sospechoso en un barrio de Andresito, donde se secuestró un rifle. Luis Omar Neis fue encontrado el domingo 1 de mayo a 30 metros de su vivienda, bajo un árbol de pomelo, con un balazo en el pecho y en estado de descomposición, sin que se pudiera –hasta hoy, avanzar demasiado en la búsqueda de resolución del crimen. Por Pedro Krulewesky
De acuerdo a declaraciones de Rubén Neis, hijo mayor de la víctima, la muerte de su padre habría ocurrido entre el 25 y el 26 de abril, a pesar del hermetismo del informe de la autopsia. “Todo esto es muy extraño porque mi padre jamás estaría vestido como estaba al momento de encontrarlo muerto, nunca usaba jeans y zapatillas de entrecasa”. También aseguró que “faltan cosas muy puntuales en la casa, porque nada estaba revuelto como bien podría estarlo por un robo común. Faltan títulos de propiedades de mi padre, boletos de compra venta de propiedades recientemente realizadas, armas de fuego y la camioneta Hilux doble cabina de color gris”.
El hijo del colono relató que llamó su atención que en la galería exterior de la casa permaneciera un Smart TV, “es curioso que no lo llevaran, porque un ladrón se lleva todo lo que puede”.
Luis Neis vivía solo en la casa, era una persona extremadamente desconfiada y las cuestiones de seguridad tenían para él una importancia superlativa; a tal punto que cuando se realizó el allanamiento a su vivienda, un oficial de la policía tocó una ventana y recibió una descarga eléctrica; “ese era el punto de seguridad que había en la casa de mi padre”, ratificó Rubén.
Si bien aún no se estableció el arma que se utilizó para asesinar a Neis, las principales sospechas rondan sobre una escopeta calibre 22, o un revólver calibre 38 que podrían haber sido descartados en algún lugar del predio donde se produjo el crimen. “Con mi hermano Wálter viajamos todos los días desde Eldorado a Andresito para tratar de encontrar información sobre lo que paso con mi padre; aún no podemos salir del estado de shock y necesitamos saber que pasó y quién lo mató”, informó Rubén.
“Mi papá era de un perfil muy bajo, no era de esos que participan en fiestas populares o reuniones, era una persona muy reservada. Todos los conocen y saben que no te recibía en su casa sino era el día domingo. Él trabajaba de lunes a sábado y solo el domingo era día de visita”.
Otro aspecto confirmado por Rubén Neis es que a su padre le faltaban las manos cuando encontraron su cuerpo, “la policía me dijo que no era producto de un corte, era como si se las hubieran desgarrado, como si un animal se las sacó durante los días que el cuerpo sin vida permaneció a la intemperie. Yo me pregunto por qué un animal carroñero habría de comer las manos teniendo el torso desnudo a su disposición”, duda el mayor de los hijos de Luis Neis.
Para descartar sospechas que los acercaran a eventuales escenarios del crimen, Rubén y Wálter visitaron varias empresas donde el padre comercializaba, pero no encontraron deudas pendientes en ningún lugar, “era un personaje muy conocido en el pueblo por su actividad comercial desde 1994 y hace unos 15 años a esta parte se dedicó de lleno a la producción de yerba mate”, aseguraron los hermanos.
Tras asesinar a Neis, se llevaron su camioneta Hilux, que de acuerdo algunos trascendidos fue vista en la zona de Cabureí, “tiene algunas particularidades, es de color gris con llantas deportivas y calcomanías negras, y en la luneta una fotografía con mi hermano menor y la ex mujer de mi papá, dominio NTA 972, pero parece haber sido tragada por la tierra”.
La seguridad del lugar era tal que había un código para abrir la tranquera e ingresar, según confirmó Rubén. “Luego tocabas dos bocinazos como contraseña, cerrabas con llave la tranquera. Te acercabas a la casa que estaba a unos 200 metros aproximadamente de la ruta, y volvías a tocar dos bocinazos. Esa era la manera que tenía mi padre de asegurarse. Recuerdo una vez llegué un día sábado y me rajó una flor de puteada mientras me recordaba que los días de visita eran exclusivamente los domingos. ‘no vuelvas a venir sin avisar porque te voy a encajar dos tiros’, me dijo”.
¿Un detenido y una hipótesis escalofriante?
La detención del hombre de 29 años abre un inusitado escenario en el camino del esclarecimiento del brutal crimen. La persona en cuestión no sería desconocida de Luis Neis, e incluso muy cercano a él. Y a sus hijos.
¿Habría tenido la intención de pedirle dinero prestado para comenzar un emprendimiento en Andresito y abandonar la pesada tarea que realiza a diario como sustento? ¿Sabía de las operaciones comerciales que Neis había cerrado días atrás con la compra de terrenos que abonó en dólares y cuyos boletos de compra venta desaparecieron tras el asesinato? ¿Ese sospechoso sabía que el Smart Tv de la galería no funcionaba porque había sido alcanzado por un rayo en las últimas tormentas y por ello no se lo llevó? ¿Sus deudas con prestamistas de la zona eran tan asfixiantes que no tuvo más opciones que recurrir a Neis para que lo socorriera económicamente?
¿Qué vínculo tenía con Neis que le permitió ingresar al resguardado predio sin sobresaltos a pesar de la mencionada seguridad del lugar?
Rubén y Wálter Neis temen lo peor. Hoy algunas conclusiones de los investigadores policiales les confirmó la cruel sospecha, aunque ahora la intervención del Juzgado de Instrucción III de Puerto Iguazú deberá probar la vinculación del único detenido en el crimen de Luis Omar Neis.
El dolor de una familia busca justicia, mientras intenta comprender lo inexplicable.
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