Dos integrantes de la seguridad privada del gobernador de Jujuy -y presidente del Comité Nacional de la UCR- Gerardo Morales, intentaron impedir mi trabajo periodístico al obstaculizarme el paso hacia la escalera y luego bloquear la puerta de acceso a la Cámara de Comercio de Eldorado donde el pre candidato presidencial iba a encabezar una reunión política junto al diputado nacional Martín Arjol; el diputado provincial Jorge Lacour; el vicepresidente del Comité Provincia, Gustavo González; los concejales radicales Rosi Kurtz y Daniel González; el titular del Comité local, Facundo Villalba, autoridades partidarias, afiliados y simpatizantes.
Tras el incómodo forcejeo con otro miembro de la custodia de Morales pude ingresar al interior del salón de la CACIEL para seguir al líder partidario que saludaba al público presente y se instalaba en la mesa destinada a las autoridades partidarias. El que si advirtió lo expuesto fue Gustavo González, quien trató de explicarme que la custodia de Gerardo Morales no conoce a los periodistas locales y trataban de evitar se infiltren personas no “invitadas” al encuentro. Pero en realidad lo sucedido no tenía relación con un supuesto excesivo celo por parte de la seguridad de Morales, sino que estos guardaespaldas claramente me vieron registrar a la persona que -portando un cartel con el reclamo por la liberación de Milagro Sala, lo exhibió cuando Morales descendió del vehículo; y al identificarme cómo el único periodista que testimonió su presencia -lo entrevisté para saber porqué estaba allí- intentaron impedir con el uso de la fuerza y la intimidación, mi entrada al salón.
Mi propia convicción, tanto personal como profesional, me ayudó a sortear los dos “obstáculos” y pude realizar la cobertura total del acto, aunque bajo una persistente actitud intimidatoria de los guardias.
Registré los discursos, tomé imágenes del público y luego degusté unos sándwiches de pernil que preparaba Hilario Guillen, militante radical, veterano de mil contiendas. A pesar del sabroso bocado, regresé a casa con el sabor amargo de lo vivido y reflexioné sobre esta maravillosa profesión que ejerzo desde hace más de 30 años y traté de recordar episodios como el de este mediodía. Aquellos de tensión, de cierto riesgo físico incluso. No eran tantos. Aunque la particularidad de lo ocurrido reunía el pasado más oscuro y el desafiante futuro. La libertad misma.
Por eso volví a varios interrogantes de rigor: quién ordena el proceder de la custodia de Gerardo Morales? Cuál es el límite que creen tener?                                                                                                                                                                         ¿Y la libertad para informarnos e informar?                                                                                                                                    Con preocupantes actitudes como las descriptas, ¿está garantizado el derecho a expresarnos?                                          Hundí mi preocupación en lo que quedaba de una dulce sandía y comencé a desgrabar el material.

El video ilustra el momento de la llegada de Gerardo Morales a Eldorado y el cartel que incomodó al gobernador de Jujuy

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