En el lugar de los hechos se halló un traje. Los peritos aún no lo confirman pero todo indicaría que las huellas digitales que se encontraron, son muy similares a las de un pingüino. Esta hipótesis coincide con la declaración de algunos testigos que afirman que vieron al pingüino abrazando a su compañera (víctima del atentado) en el momento en que fue gatillada el arma para apaciguar el impacto del disparo. Incluso hay una testigo clave (decidimos reservar su identidad para no entorpecer la investigación), que con una pluma mojada en su ternura, logró retratar este hecho en un dibujo que se viralizó por distintas redes sociales en estos últimos días. Y que ya fue adjuntado como prueba sustancial de la investigación.

Hallaron también un botín zurdo con la suela desgastada a metros del lugar, y hay declarantes que sostienen haber visto a un masculino de 1,65m aprox. (Cabello negro enrulado, sonrisa irresistible y mirada profunda) meterle un caño al agresor y utilizar la mano de Dios para desactivar el gatillo del arma. Incluso, antes de desaparecer entre la multitud, se lo escuchó decir “La Democracia no se Mancha”, y luego regresó al lugar en donde vive: La sonrisa de los humildes.

También se encontró un libro en el suelo con un cabello rubio adentro. Testigos afirman que vieron a una persona femenina (con rodete, pelo rubio, descamisada y un par de alas) tirar un libro en el piso para que la víctima del atentado se agache a recogerlo y esquive la bala en caso de que esta hubiera salido disparada. Ningún declarante vió a dónde fue, pero todo indicaría que regresó a la dignidad de los invisibles: Donde siempre Vuelve.

Las cámaras captaron el corazón de un militante gritando “Cristina te amo!”, y hay quienes afirman que en ese instante vieron al odio cagarse encima del susto y bajar el arma. Esto condice con sus antecedentes judiciales. El expediente histórico indica que el odio prefiere disparar por la espalda, y que al verse obligado a hacerlo de frente, le tapa los ojos a la víctima para fusilarla. Eso es porque el odio no soporta ver a los ojos al amor. Y por ello no pudo disparar.

Algunxs testigos afirman que vieron a la vida desenvainar su guitarra y cantar una canción de amor mientras comía un choripán. Otros dicen que fue una cumbia. Todxs lxs interrogadxs coinciden en que cantaron, rieron, bailaron y amaron, a pesar de las balas y los fusilamientos.

Lxs más creyentes afirman qué fue dios y que esos seres son sus ángeles de la guarda.
Lxs más escépticos sostienen que fue el simple azar. Y que si bien las posibilidades de que un arma falle son realmente muy, muy pocas, no deja de ser un hecho posible.
Lxs más sinceros piensan que puede ser todo esto junto.
Lxs odiadores vociferan que todo es mentira.

Conclusión:
El agresor pareciera haber estado solo, en el lugar de los hechos. Pero como indica el informe, Cristina Fernández de Kirchner jamás estará sola.

Por Federico Cáceres, de Mano a Mano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *