La COP26 concluyó con débiles decisiones en una serie de áreas importantes, incluida la adaptación, las pérdidas y los daños y la financiación climática. Pero hay elementos importantes en el texto para que los países aumenten en el corto plazo la ambición climática e implementen políticas climáticas vinculantes. Argentina debe construir una clara ruta de implementación de políticas climáticas con metas, responsabilidades, y tiempos.

Vinimos a Glasgow esperando que los líderes aceptaran un cambio radical en el ritmo y la escala de la acción climática. Si bien no obtuvimos el cambio radical y el texto acordado está lejos de ser perfecto, nos estamos moviendo en la dirección correcta, plantea la Organización Mundial de Conservación (WWF por sus siglas en inglés).

Los gobiernos tenían que avanzar en la resolución de tres brechas principales: la brecha en las metas para reducir las emisiones, la brecha en las reglas para cumplir y monitorear el progreso, y la brecha en el financiamiento de la acción climática necesaria para poner al mundo en el camino hacia un futuro más seguro.

 

Manuel Pulgar-Vidal, líder global de clima y energía de WWF, dijo: “Debemos reconocer que se hicieron avances. Ahora hay nuevas oportunidades para que los países cumplan con lo que saben que deben hacer para evitar una catástrofe climática. Pero a menos que giren drásticamente hacia la implementación y muestren resultados sustanciales, su credibilidad seguirá siendo desafiada».

 

Esta COP marca la primera vez que los subsidios a los combustibles fósiles se mencionan en un texto de decisión aprobado, así como el reconocimiento de la necesidad de incrementar las inversiones en energía limpia mientras se asegura una transición justa. El primer texto fue bien recibido, pero finalmente las referencias a la eliminación del carbón y los subsidios a los combustibles fósiles, han pasando de una eliminación progresiva a una eliminación gradual, a causa de un solo país: India.

 

WWF enfatiza que se necesita un lenguaje firme, plazos y formas de operacionalización si queremos dejar de usar combustibles fósiles y lograr emisiones netas cero para 2050. Los países saben que no solucionarán la crisis climática a menos que veamos una descarbonización profunda en todos los sectores, acciones concretas para detener la pérdida de la naturaleza y se amplíe la restauración.

 

Pulgar Vidal agregó: “WWF acoge con beneplácito el llamado a un incremento a corto plazo de las promesas climáticas para 2022. Estamos en medio de una emergencia climática, en camino de un calentamiento muy por encima de los 2° C, según análisis recientes, un futuro que será catastrófico para millones de personas y para la naturaleza. Los países deben cumplir colectivamente reducciones del 50% de CO2 para 2030 y cumplir con este mecanismo de aceleración en 2022, con la mente puesta en la meta de 1,5° C».

 

Es importante destacar que el texto final reconoce el papel fundamental de la naturaleza en el logro de la meta de 1,5° C, alienta a los gobiernos a incorporar la naturaleza en sus planes climáticos nacionales y establece un diálogo anual sobre la mitigación basada en los océanos.

 

Pulgar-Vidal concluyó: “La naturaleza realmente llegó a la COP26. Los líderes mundiales finalmente están reconociendo que la acción para proteger y restaurar la naturaleza debe estar en el centro de nuestra respuesta a la crisis climática, junto con una transformación completa del sistema energético. El reconocimiento de la COP26 del papel de la naturaleza debe catalizar a todos los países para que la adopten en sus planes climáticos nacionales”.

 

WWF subraya la contribución que las soluciones basadas en la naturaleza tienen para aumentar la resiliencia de los más vulnerables y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Todo esto debe hacerse junto con los guardianes de la naturaleza, en especial los pueblos indígenas y las comunidades locales. El concepto de soluciones basadas en la naturaleza se eliminó del texto final en Glasgow y debe ser retomado en la COP27 en Sharm El Sheikh.

 

El texto también reconoció el papel que el Acuerdo de Marrakesh ha tenido para impulsar una mayor acción climática por parte de actores no estatales –como ciudades, gobiernos subnacionales, instituciones financieras y empresas- que han demostrado que esto no solo es posible, sino deseable. Algo que también surgió claramente esta semana fue la demanda de credibilidad de los ciudadanos, con el Secretario General de la ONU, António Guterres, estableciendo un Grupo de Expertos de Alto Nivel para dar claridad a los reclamos de reducción de emisiones por parte de las empresas, metas basadas en ciencia a lo largo de la cadena de valor, adoptar un enfoque de derechos y, finalmente, estar sujetos a monitoreo, reporte y verificación.

 

WWF cree firmemente que todas las promesas climáticas deben seguir estos principios básicos: reducciones reales y absolutas de las emisiones de gases de efecto invernadero; metas basadas en la ciencia y que abarquen toda la cadena de valor; adoptar un enfoque basado en los derechos; y, finalmente, someterse a seguimiento, notificación y verificación.

 

Aún es posible mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C, siempre que aprovechemos este impulso y aumentemos la respuesta global a la crisis climática. Pero la ventana se está cerrando rápido, por lo que es hora de que los líderes mundiales cumplan todas sus promesas para garantizar el futuro que todos queremos y merecemos.

 

Argentina en la COP26

 

La participación argentina en la COP26, encabezada por el presidente Alberto Fernández y el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, no fue muy diferente a las generalidades de la Conferencia. Importantes anuncios como el proyecto para generar hidrógeno a partir de fuentes renovables en Río Negro y una meta de reducción de emisiones (presentada a fines de 2020) más ambiciosa que la presentada en 2016 pero aún insuficiente para cumplir con lo expresado en el Acuerdo de París. Sin embargo, al mirar esto en contexto podemos apreciar que no fue acompañado de un Plan nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático (que es el que demostraría cómo cada sector contribuiría a cumplir la meta establecida, por falta de consenso interno en el gobierno), ni por una Estrategia a Largo Plazo a 2050 (que debería servir para tener un plan que permita hacer operativo el compromiso que el presidente Fernández anunció en diciembre pasado de alcanzar la carbono neutralidad en 2050).

 

“Debemos destacar que nuestro país cuenta con enormes oportunidades de ampliar y cumplir con sus compromisos asumidos y así alcanzar lo expresado en el Acuerdo de París, generando una meta de reducción de emisiones mucho más ambiciosa, como la urgencia que estamos viviendo amerita. Argentina debe construir una clara ruta de implementación de políticas climáticas con metas, responsabilidades, y tiempos”, señala Manuel Jaramillo, Director General de Fundación Vida Silvestre Argentina, organización asociada en nuestro país a WWF.

 

 

“El presidente Fernández en su discurso de apertura planteó que: “La Argentina no tiene intención de que esta COP quede solo en palabras“. La participación argentina ha demostrado una falta de consistencia entre lo discursivo y lo ejecutivo y evidencian fuertes contradicciones y falta de definiciones políticas de alto nivel. Mientras efectivamente no se introduzca la dimensión ambiental para un cambio sincero y real en la política argentina, todo quedará en palabras, contrariamente a la postura proyectada por nuestro país. A nivel global y en la Argentina en particular necesitamos de manera urgente pasar de los compromisos a la acción y ver resultados de recortes de emisiones de forma rápida, profunda y continua” sostiene Jaramillo.

 

 

 

La situación en Latinoamérica

 

Roberto Troya, director regional de WWF para América Latina y el Caribe, dijo: “Los líderes mundiales necesitan reforzar sus compromisos y acelerar la implementación de su NDC alineado a la visión de neutralidad de carbono al 2050 a través de catalizar soluciones innovadoras y acciones de transformación sectorial buscando integrar la acción climática en la planificación nacional, regional y local; promover estrategias de desarrollo bajo en carbono y medidas de adaptación frente a los riesgos climáticos; e impulsar soluciones basadas en la naturaleza.

 

“En la Cumbre hemos visto diferentes anuncios de los países de la región con respecto a los bosques, ecosistemas marinos, áreas protegidas, ciudades y el rol de los actores no estatales. Las comunidades indígenas, principalmente amazónicas, tuvieron una presencia destacada, hicieron oír su voz, visibilizando el rol de los bosques, sus amenazas y presiones y el papel que juegan sus territorios frente al cambio climático. América Latina demostró la relevancia de la acción climática, pero necesitamos fortalecer y acelerar la implementación e incrementar el esfuerzo para contribuir a cerrar la brecha, alineando los compromisos climáticos con el Acuerdo de París para fines del próximo año”.

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