El Plan Guaçurarí es una estrategia de seguridad lanzada por el Ministerio de Seguridad Nacional para fortalecer el control fronterizo en la provincia de Misiones, específicamente en la zona de Bernardo de Irigoyen, donde la frontera seca con Brasil representa uno de los puntos más vulnerables del país. Nombrado en honor al héroe misionero Andrés Guacurarí, el plan busca enfrentar al crimen organizado transnacional con presencia estatal permanente, coordinación interinstitucional y despliegue táctico de las fuerzas federales.

El plan se desarrolla en cuatro fases: planificación, traslado, ejecución y seguimiento, con una duración inicial de 180 días, prorrogables según los resultados obtenidos. Las acciones incluyen patrullajes móviles, controles vehiculares y pedestres, operativos sorpresivos, uso de drones, y dispositivos de control en zonas de alto tránsito. El objetivo es frenar el narcotráfico, el contrabando, la trata de personas, el tráfico de armas y el lavado de dinero, delitos que operan mediante redes transnacionales en esta frontera crítica.

