Se trata de un joven que nació en Posadas, pero vive en Puerto Iguazú desde que tiene 4 años. Legalmente no existe para el Estado, ya que no fue inscripto en el Registro de las Personas, por lo tanto es una persona indocumentada y no puede acceder a un trabajo en blanco y mucho menos reconocer a su pequeño hijo.

Se dio a conocer la historia de Diego Valenzuela (28), un joven que nació en Posadas, pero vive en Puerto Iguazú desde que tiene 4 años y cursó sus estudios primarios en la Escuela 164, del barrio Villa Nueva. Sin embargo, legalmente no existe para el Estado, ya que no fue inscripto en el Registro de las Personas, por lo tanto es una persona indocumentada y no puede acceder a un trabajo en blanco y mucho menos reconocer a su pequeño hijo.

En este contexto, la delegada del Registro de las Personas de Puerto Iguazú, Estela Aquino, tomó conocimiento de su historia a través de la publicación de este matutino y se dispuso a asistirlo con lo necesario para comenzar con los trámites.

Para ello, se trasladó a la vivienda del joven en la tarde del martes y se encontró con un panorama que no esperaba. Solamente en cercanías de la vivienda de Diego, al menos otras 20 personas no cuentan con Documento Nacional de Identidad (DNI) y tampoco existen para el Estado.

“Me enteré de la situación, conseguí el contacto y coordiné con Diego la visita. Al llegar al lugar, que es de difícil acceso, Jazmín (la pareja de Diego) me contó que muchas personas no cuentan con DNI por muchos factores, incluso una de las personas que se presentó como testigo de Diego tiene un hijo de 30 años que tampoco fue inscripto”, comenzó relatando. Y agregó: “En total contabilizamos alrededor de 20 personas indocumentadas que viven en cercanías de la vivienda”.

“Fue una sorpresa”

Al llegar al lugar, Aquino no solamente tomó conocimiento de distintos casos aislados, sino que dio con una familia completa que no existe para el Estado. Se trata de una pareja y sus cinco hijos que no pueden acceder a ningún servicio y tampoco a beneficios que les pueda ofrecer el Estado.

“Realmente fue una sorpresa, yo solamente llevé los formularios para comenzar con los trámites de Diego, y al tomar conocimiento de la realidad, me puse a disposición y volveré dentro de unos días para asesorar a todos los vecinos en la vivienda de Diego. Voy a tratar de gestionar con la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) también, ya que son muchos los problemas que encontré en ese sector del barrio San Juan”, detalló la mujer.

Una vida sin DNI

Diego había contado que conoce muy poco de su historia, ya que su madre padece retraso madurativo y no se comunica con normalidad.

Es así que siempre estuvo a cargo de su abuelo, que por sus enfermedades y el trabajo no dispuso del tiempo para tramitar la documentación de su nieto.

“Lo que me han contado mis tíos, porque mi abuelo era una persona de pocas palabras, es que nací con la ayuda de una partera en la chacra y como no presenté ningún tipo de problema de salud, no me llevaron al hospital. Lo que sé es que siempre me manejé sin DNI hasta ahora, que no puedo salir de mi casa por la cuarentena porque si me piden el documento me van a llevar preso”, contó.

Tiene 28 años y está en pareja con una joven con la que tuvo un hijo que actualmente tiene un año. El pequeño no lleva su apellido, ya que no puede acreditar su identidad.

Fuente: El Territorio.


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