El incremento del precio del combustible y la nula intervención de las instituciones que deberían luchar contra el contrabando fueron propicios para que las zonas de Falcón, Nanawa y Remansito estén minadas de puestos de venta irregular de combustible.

Con precios que giran en torno a los G. 5.000 el precio del die­sel y entre G. 5.500 a G. 6.000 el precio de la nafta, los vendedo­res reciben diariamente a una incontable cantidad de moto­cicletas y vehículos, incluso de alta gama, que llegan hasta sus puestos y reciben la carga de combustible en bidones de cinco y veinte litros.
La alta demanda hace que alrededor del mediodía ya no quede ni una gota de nafta, die­sel o gasoil; algunos vendedo­res reponen su stock, mientras que otros prometen que conta­rán recién con combustible al día siguiente y hasta reciben pedidos de cientos de litros, incluso para llenar el tanque de un camión de 800 litros.

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